A principios de verano estuve unos días en Oviedo, una ciudad a la que me encanta volver, pues siempre encuentro algo nuevo. Y, ante la estatua de su personaje literario más representativo, me apeteció volver a leer la novela de Leopoldo Alas, Clarín. Así que he estado con ella una temporada, leyéndola a la vez que otros libros, pues es de esa literatura que apetece leer poquito a poco.
Creo que no puedo decir mucho acerca de esta novela, un clásico entre los clásicos, que no se haya dicho ya. Pese a estar escrita hace más de un siglo y pese a haberla leído ya, ha conseguido atraparme y mantener el interés. Además de las conflictivas relaciones entre los protagonistas, es un retrato magnífico de la sociedad de esa época. No le falta de nada.
De vez en cuando ésta bien volver la vista atrás a otro tipo de lecturas. Tengo una en mente, pero no adelanto nada.
Sinopsis