Cuando una serie de libros te gusta, es un gustazo (valga la redundancia) poder leerlos seguidos, así que esta semana continúo con el último libro de J. M. Guelbenzu de la juez Mariana de Marco.
Es difícil no repetirse al comentarlos, pues evidentemente tienen características similares, pero también es verdad que en esta serie el autor consigue plantearnos casos que no tienen nada que ver uno con otro, ni por su temática ni siquiera por su ambientación, incluso aunque ocurran en el mismo lugar geográfico.
En esta ocasión aprovecha para contarnos cómo son las relaciones en una comunidad de vecinos, que podría ser cualquiera, aunque esperemos que no nos ocurran las mismas cosas...
Una investigación bastante enrevesada con una buena dosificación de la intriga.
Y, por otro lado, sin olvidarse de la propia vida de la protagonista, que ha sufrido importantes cambios y que parece que en el futuro sufrirá alguno más.
Ahora sí que toca esperar a que se publique la siguiente entrega.
Es difícil no repetirse al comentarlos, pues evidentemente tienen características similares, pero también es verdad que en esta serie el autor consigue plantearnos casos que no tienen nada que ver uno con otro, ni por su temática ni siquiera por su ambientación, incluso aunque ocurran en el mismo lugar geográfico.
En esta ocasión aprovecha para contarnos cómo son las relaciones en una comunidad de vecinos, que podría ser cualquiera, aunque esperemos que no nos ocurran las mismas cosas...
Una investigación bastante enrevesada con una buena dosificación de la intriga.
Y, por otro lado, sin olvidarse de la propia vida de la protagonista, que ha sufrido importantes cambios y que parece que en el futuro sufrirá alguno más.
Ahora sí que toca esperar a que se publique la siguiente entrega.
Sinopsis
