Tenía ganas de leer algo de Mónica Carrillo, pues he oído buenas críticas acerca de cómo escribe. Y he comenzado por este libro al que no sé muy bien cómo clasificar. No sé si se trata de microcuentos (como se califica él mismo), de poesía, o sencillamente de reflexiones; pero independientemente de la clasificación, me ha gustado bastante.
Me gusta cómo juega con las palabras y con sus significados y cómo es capaz de sintetizar en una frase corta tantos sentimientos. Es más, algunas las he releído varias veces y cada vez les encuentro una idea nueva o diferente.
Son como pequeños sorbos de lectura que se pueden degustar poco a poco y que no cansan.
Me parece que tiene tanto mérito o incluso más que escribir una novela.
Seguiré pendiente de esta autora, y no sólo en televisión.
Sinopsis
