Esta novela de Iván Baeza tiene una trama que, en principio, puede parecer bastante típica o habitual: una historia del presente que se mezcla con un caso sin resolver del pasado. Pero lo cierto es que ahí entra en juego la forma que tiene el autor de presentarnos estas dos situaciones, que hace que sea una de esas que te enganchan y no puedes dejar de leer.
Un ambiente opresivo en un pueblo perdido donde todos se conocen, o parecen conocerse; unos personajes muy potentes, que tienen muchas cosas que ocultar; una trama que nos va dosificando con continuos saltos temporales entre el presente y el pasado. Puede parecer que todos estos ingredientes están presentes en muchas novelas, pero el resultado no siempre es el mismo, hay algo que algunas tienen y otras no, que las hace especiales, y esta es una de ellas.
A mí me ha impresionado bastante. No conocía a este autor, pero le seguiré la pista.
Sinopsis



