Ya viene siendo una costumbre leer algún libro relacionado con las zonas a las que viajo. Me parece una forma de conocerlas un poco más, y suele resultar interesante. En esta ocasión, con motivo de los días pasados en Galicia (alrededores de A Guarda específicamente), esta novela de Pedro Feijoo no podía ser más adecuada. Creo que no me ha quedado por visitar ninguno de los lugares que se mencionan en ella y además sin buscarlo, pues curiosamente hacíamos las excursiones que proponía nuestro anfitrión (un saludo para ti, Jose, que nos has enseñado tu tierra de maravilla) y después los lugares aparecían en la trama del libro. Una inmersión total.
En cuanto a la novela en sí, las sensaciones son algo ambivalentes. Por un lado, la intriga me ha gustado, cómo la desarrolla, los giros que tiene, y cómo te mantiene en tensión. Pero por otro lado, hay demasiada violencia, además muy explícita, que la hace poco apta para estómagos sensibles. Después de terminarla, es cierto que me queda la trama en sí y que esa violencia ha pasado a un segundo plano, posiblemente como defensa, pero algunos momentos de la lectura son duros. Dicho queda.
Sinopsis