Tenía el ojo echado a esta novela de Reyes Monforte desde hace tiempo, aunque todavía no he leído nada de esta autora, y teniendo en cuenta que ayer estuvimos visitando los campos de lavanda de Brihuega con unos amigos, pensé que no habría mejor ocasión para leerla, ya que, por mucho que la historia transcurra en Tármino, no tengo ninguna duda acerca de que está inspirada en esta villa alcarreña.
No es una novela del tipo de las que suelo leer, pero no me ha disgustado. Se trata sobre todo de una novela de sentimientos, de amor sobre todo, pero también de amistad. Creo que explica muy bien el sentimiento de pérdida de un ser querido, y también los lazos de amistad que se producen entre distintas personas aparentemente muy diferentes pero que consiguen crear esa familia no de sangre que todos de algún modo tenemos.
Tal vez es algo lenta y repetitiva en algunos aspectos, pero se deja leer y, pese a que el centro de la trama es una pérdida, termina dejando una sensación de tranquilidad.
De todos modos, me quedo con los campos de lavanda, que son una maravilla, y que son un personaje más de la novela.
Y me he permitido hacer una pequeña copia de la portada, algo que no suele ser posible.
Sinopsis

