Después de leer este libro cuesta trabajo creer que Stella Gibbons lo publicara en 1932, porque la protagonista, Flora Poste, podría ser perfectamente de la época actual si se tiene en cuenta su forma de actuar. Desde luego, no responde a la imagen habitual de las mujeres de esa época, ya que es decidida, con iniciativa, no se le pone nada por delante e incluso es la que toma las riendas en las relaciones con los hombres.
Por otro lado, se trata de una novela que pretende criticar la novela victoriana, parodiándola de algún modo, y está llena de ironía y de humor inglés (hay partes que probablemente pierden algo con la traducción).
Relata fundamentalmente la vida rural de la época y como Flora introduce en ella un aire fresco procedente de la vida urbana que ella llevaba, hasta poner todo patas arriba.
Una lectura sin muchas complicaciones para quienes les guste la novela inglesa.
Sinopsis
