domingo, 26 de junio de 2016

Un mal nombre (Elena Ferrante)


De vuelta a la cotidianeidad, tras el paréntesis vacacional, continúo con el segundo libro de la saga "Dos amigas" de Elena Ferrante.
Si el primero me gustó bastante, éste creo que me ha gustado aún más. Probablemente porque en áquel las amigas eran dos niñas y sus vivencias eran de niñas y en éste ya han madurado y se abordan otros temas acordes con sus edad.
Es una novela que trata de la vida, tal y como es. Da lo mismo el momento y el lugar en el que transcurre, podrían ser cualquiera. Sus sentimientos y emociones son universales. Vida en estado puro.
El lenguaje sigue siendo fresco y natural, como en la novela anterior, con la evolución de las protagonistas, y la lectura agradable sin estridencias.
Me he quedado con las ganas del siguiente libro, para ver cómo evoluciona la vida de estas amigas, tan cercanas ya.

Sinopsis
En Un mal nombre continua la saga que Elena Ferrante dedica a la ciudad de Nápoles y a la historia de Italia en el siglo XX. Lila, hija de un zapatero, escoge la vía de la escalada social y al final de La amiga estupenda la encontrábamos casada con el charcutero del barrio, hijo de un conocido usurero. Lenú, en cambio, se dedica a estudiar. La historia prosigue en este segundo volumen hasta llegar a los años sesenta, y en las primeras páginas de Un mal nombre vemos a Lenú abriendo unos cuadernos de notas donde Lila cuenta la verdad de la convivencia con su marido y su tormentosa relación con la mafia de la ciudad y los grupos neofascistas que empiezan a empapelar los barrios con sus proclamas. La ciudad respira alrededor de estas dos mujeres, pero en el centro, siempre viva, existe una noción del amor en todas sus versiones que es capital en la obra de Ferrante y que ocupa todo su universo: el amor como un sentimiento «molesto» que se alimenta del desequilibrio incluso en los momentos más felices. 

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