Casi siempre me suele gustar la novela finalista del Premio Planeta tanto o más que la ganadora, así que esperaba bastante de esta de Ángela Banzas, ya que además el argumento parecía acompañar estar expectativas. Pero no ha sido así, no ha terminado de gustarme.
La historia a priori tiene buena pinta y parece que va a enganchar, pero creo que hay demasiadas subtramas y demasiados personajes que no aportan mucho y que contribuyen a complicarla demasiado. En ocasiones, me ha costado bastante seguir el hilo y saber hacia dónde se dirigía.
Desde mi humilde opinión, la idea es buena, pero el desarrollo no acompaña. No es de los libros que me vaya a dejar mucha huella, creo, algo que tiene en común con la ganadora.
Un país en silencio. Un misterio que aún respira. Un drama familiar de posguerra.
Sofía nace en el otoño de 1939, tras una tragedia familiar, y crece rodeada de secretos en la Galicia rural de la posguerra. Sus abuelos paternos la crían bajo una estricta vigilancia, mientras su padre, un bibliotecario que vive oculto en las sombras, le alimenta la imaginación con historias fantásticas.
Ella no entiende de qué la esconde su familia ni quién es esa niña que se le aparece como una alucinación. Tras ser ingresada en el Hospital Real de Santiago, encuentra refugio en Julia, su primera gran amiga. Allí, los pasillos clandestinos y los rastros de un pasado enterrado emergen para desvelar nuevos misterios. ¿Qué pretende ese joven de ojos verdes que ha irrumpido en su vida y parece tener tantas respuestas?
Esta novela explora el poder de la imaginación frente al horror, y el amor como última esperanza. Porque, incluso en los momentos más sombríos, una gran historia puede salvarnos la vida.

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