Este verano estuve sumergida en la saga Blackwater, que me encantó, así que he cogido esta novela de Michael McDowell con muchas ganas. Y el resultado ha sido bastante similar.
Tienen en común una ambientación muy lograda y unos personajes muy potentes, en esta ocasión incluso más definidos por ser un único libro y estar todo más concentrado.
Nos encontramos con dos mujeres enfrentadas, una muy mala malísima, sin ninguna empatía, y otra a la que no le queda más remedio que luchar contra todo, ya que todas las desgracias le ocurren a ella.
La historia se desarrolla de modo que no puedes dejar de leer. La forma de escribir de este autor es adictiva, no te deja respiro.
Lo he disfrutado.
Cuando en 1871 la intrépida y arruinada Philomela Drax recibe una carta de su abuelo en la que le confiesa temer por su vida a causa de una familia sin escrúpulos, los Slape, no duda en acudir en su ayuda.
Pero el tiempo apremia porque Katie, líder del clan, una joven despiadada con el don de la clarividencia y una notable habilidad criminal con el martillo, está a punto de lograr su objetivo.
Comienza entonces una persecución desenfrenada, desde las polvorienas calles de un pueblo de Nueva Jersey hasta las relucientes aceras de Saratoga, pasando por los muelles de Nueva York. Philo sabe que es un duelo a muerte. Pero lleva demasiado tiempo huyendo: ha llegado el momento de la venganza.

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