domingo, 29 de junio de 2014

Tu rostro con la marea (Fernando García de Cortázar)

Novela del historiador Fernando García de Cortázar que nos lleva por la Europa de principios del siglo XX a través de la vida de Ángel Bigas, un personaje ficticio de múltiples caras que se ve inmerso en los distintos acontecimientos que ocurren en varios países.
Está escrita de forma muy original, pues cada capítulo está narrado en forma de entrevistas a personajes diferentes que nos cuentan sus recuerdos de Ángel Bigas en distintos lugares y situaciones. Así, como si de un puzzle se tratara, las piezas van encajando poco a poco y terminamos por conocer su historia particular, siempre dentro de ese ambiente histórico real.
El resultado es una novela histórica diferente, sobre todo por esta particular forma de contarla.

Sinopsis
¿Puede una vida, con sus sueños, sus heridas, nostalgias y remordimientos, ser investigada como si de un crimen se tratara, utilizando a modo de pistas las voces de los que todavía recuerdan? Esta es la pregunta a la que debe dar respuesta Fernando Urtiaga, joven historiador, cuando en 1977 recibe en herencia el encargo de contar la historia del enigmático Ángel Bigas a través de la memoria de aquellas personas que le conocieron.
La indagación enfrentará a Urtiaga con las distintas caras de Bigas -novelista, diplomático, conspirador internacional, espía, revolucionario, traficante de armas- y lo arrastrará a una búsqueda de consecuencias insospechadas. Del Bilbao de principios del siglo XX al Madrid de las tertulias literarias y las conjuras republicanas, de la Varsovia de entreguerras a la Roma fascista de Mussolini, del San Petersburgo de los últimos zares a los cabarés y clubes de jazz de la Constantinopla ocupada por los aliados. Algunos recuerdos viajarán -y con ellos también Urtiaga e irremisiblemente el lector- a la cosmopolita y crepuscular Bucarest de la Primera Guerra Mundial para desvelar una intensa historia de amor; una historia donde centellea el último rostro de Bigas, aquel con el que a todos nos recibe la muerte.

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