La primera novela con la que J.K. Rowling se introdujo en la novela negra bajo el pseudónimo de Robert Galbraith no me disgustó, aunque quizás me resultó un poco lenta. No se iniciaba la trama propiamente dicha hasta bien avanzada su lectura.
Es posible que fuera porque en ella nos presentaba a su peculiar detective, un ex-combatiente al que le falta una pierna, y el libro dedicaba una parte a darnos a conocer su historia.
Si digo esto es porque en esta segunda novela, una vez que ya conocemos a Cormoran Strike y a su ayudante Robin, personajes ambos que darían para una historia por sí mismos, la acción es mucho más rápida y en seguida nos metemos en la investigación.
Aparte de esta pequeña diferencia, de las dos novelas podría decir lo mismo: puede que no sean de las mejores del género, pero están bien escritas y resueltas.
A tener en cuenta.
Sinopsis