Como en casi todas sus novelas anteriores, María Oruña vuelve a cambiar de registro y de ambiente y nos ofrece en esta ocasión una historia relacionada con el mundo del arte que sucede en Madrid fundamentalmente.
Me ha gustado la pareja de investigadores, bastante peculiares (aunque sigo echando de menos a Valentina Redondo), y me ha gustado también todo lo que cuenta sobre cuadros y pintores, creo que muy documentado, como suele hacer esta autora. También una mención especial para el resto de personajes, especialmente para la otra pareja protagonista.
Además de la trama de intriga, entretenida y nada disparatada, te permite investigar e indagar en todas las obras de arte de las que habla, lo que le da un plus a la novela.
No le puedo poner ningún "pero". He disfrutado mucho con ella.
Sinopsis



