Cuando todo lo que oyes acerca de un libro, como sucede con éste de Joël Dicker, es que es un fenómeno mundial o que es un chorro de adrenalina literaria, empiezas a leerlo con una cierta prevención, pues es fácil que no cumpla tan altas expectativas. Y eso es lo que en cierto modo me ha sucedido.
No diré que no se trata de una buena novela, pues no entro en ese tipo de valoraciones, y además la verdad es que me ha gustado, pero ha habido momentos en los que me ha resultado un poco pesada. De hecho, hasta poco más de la mitad del libro no ha surgido esa chispa que te tiene enganchada a un relato y hace que estés deseando saber cómo continúa.
Me parece muy conseguida la descripción de los personajes y el ambiente típicamente americano, lo que tiene más mérito para no ser un autor de alli, y también están muy logrados los distintos giros que se le da a la historia -de los que no hablaré para no desvelar nada- que finalmente terminan por redondearla.
En resumen, que el libro sí que merece la pena, pero que cuesta un poco hacerse con él.
No diré que no se trata de una buena novela, pues no entro en ese tipo de valoraciones, y además la verdad es que me ha gustado, pero ha habido momentos en los que me ha resultado un poco pesada. De hecho, hasta poco más de la mitad del libro no ha surgido esa chispa que te tiene enganchada a un relato y hace que estés deseando saber cómo continúa.
Me parece muy conseguida la descripción de los personajes y el ambiente típicamente americano, lo que tiene más mérito para no ser un autor de alli, y también están muy logrados los distintos giros que se le da a la historia -de los que no hablaré para no desvelar nada- que finalmente terminan por redondearla.
En resumen, que el libro sí que merece la pena, pero que cuesta un poco hacerse con él.
Sinopsis