Japón es uno de esos países que tengo muchas ganas de conocer, y espero poder hacerlo pronto (ya va quedando menos para Tokio 2020). Mientras tanto, para ambientarme, no está mal acercarse a su cultura a través de las novelas.
Esta de Shiro Hamao la he encontrado por casualidad y, al ver que lo califican como el padre de la novela negra japonesa, no he podido resistirme.
En realidad se trata de dos relatos cortos que nos narran dos casos diferentes de crímenes desde un punto de vista bastante peculiar. En el primero es el acusado el que explica al fiscal lo que ha ocurrido y en el segundo vemos al abogado defensor del acusado explicando lo sucedido y un relato del propio acusado que cuenta su versión.
Se leen en un suspiro y no dejan de tener su interés.
Lo que más me ha sorprendido tal vez es que el autor nació en el siglo XIX, ya que por la forma en que están escritos no lo hubiera dicho nunca. Él mismo tiene una vida bastante peculiar, por lo poco que he podido averiguar.
Una ligera aproximación a la cultura japonesa.
En realidad se trata de dos relatos cortos que nos narran dos casos diferentes de crímenes desde un punto de vista bastante peculiar. En el primero es el acusado el que explica al fiscal lo que ha ocurrido y en el segundo vemos al abogado defensor del acusado explicando lo sucedido y un relato del propio acusado que cuenta su versión.
Se leen en un suspiro y no dejan de tener su interés.
Lo que más me ha sorprendido tal vez es que el autor nació en el siglo XIX, ya que por la forma en que están escritos no lo hubiera dicho nunca. Él mismo tiene una vida bastante peculiar, por lo poco que he podido averiguar.
Una ligera aproximación a la cultura japonesa.
Sinopsis





